AZUL
Ayer parece q me dieron con un bate en las rodillas, desde atrás, y no pude más que hincarme de hinojos, apoyar las manos en el suelo y desear que todo el dolor desapareciera, porque no creo merecerlo, y porque no es nuevo.
No creo haber dormido en toda la noche, no sé cuánto tiempo estuve con los ojos abiertos, mirando hacia la pared, de lado, oyendo voces, pasando calor, oliendo el cigarro de tabaco negro que algún vecino se fumaba bajo mi ventana. La mirada fija, todo oscuro, excepto los pocos rayos de luz que irradiaba la farola, la pared azulada, como con destellos. Mi conciencia iba y venía, a veces comprendía q los que apuntaban mis ojos era la pared de mi cuarto, que yo estaba tumbada de lado, que el contorno de los ojos estaba seco y tirante después de haber secado las lágrimas; pero otras veces ya no veía, ni sentía mi postura, ni siquiera mi respiración o mi existencia, sólo el color azulado de toda la habitación, que penetraba por los ojos sin darme cuenta, que se extendía como una sensación por todo mi cuerpo, por las entrañas, hasta hacerme desaparecer y convertirme en parte de la oscuridad y del vacío, azulado.
Durante toda la noche recuperé la conciencia en algunos momentos, y era bastante peor, cuando ocurría, los nervios me encogían el estómago por unos segundos, y un montón de pensamientos se agolpaban en las puertas de mi cabeza, queriendo hacerse protagonistas de una noche que pasaba por mi cuerpo como por una cama vacía.
De repente la luz era amarillenta, y hacía bastante más calor, el olor a tabaco negro había desaparecido, y noté que respiraba, noté que era un nuevo día, noté que despertaba de un no sueño, quizás necesitaba una ducha y un buen desayuno. Pero en el fondo bien sabía yo por qué mi cabeza se había empeñado en no hacerme caso, un desayuno continental no iba a arreglar nada y cuando salí de la ducha y me miré al espejo no pudieron dejar de brotar algunas lágrimas que se mezclaron con el agua que chorreaba de mi pelo para volverse dulces. Estaba agotada, hice algo de ejercicio pero no me despejaba, procuré dormir, esta vez de un modo más sano, pero pronto intuí que volvería al estado de duerme vela en que me encontraba la noche anterior, sin sentir, ni padecer; y cuando me di cuenta de que mis ojos seguían sin cerrarse me levanté de la cama hecha, buscando otro remedio. Y no lo encontré.
2 comentarios
Diván -
P.D: No estoy enfadada. ()
Yanira -
cuidate mucho y comee.
Besoos
Yanira