El diablo enamorado
Me alegra haber apuntado ese título en algún rincón de mis apuntes, gracias a eso lo pasé a mi larga lista de libros por leer, y finalmente, alguien que le echó un vistazo decidió comprarme la obra de Cazotte.
¿Cómo hay que tomarse la obra? Por un lado me dio la impresión de estar leyendo una de esas comedias de teatro español en las que el malo siempre acaba mal y el bueno, que duda, se comporta fiel a los principios dignos de un caballero y termina saliendo bien parado, cuyo último parlamento es una moraleja de ésas que no dejan a uno tranquilo, ya por la rima, ya por lo inverosímil del caso si se llevara a la vida real.
El diablo se enamoró ciertamente de Álvaro, es muy probable que lo hiciera por la chulería que demostró delante del mismísimo Belcebú. No creo que sólo quisiera hacerle caer en la tentación para apoderarse de su alma, pienso que sentía necesidad de él, por lo que fuera, en cuanto Álvaro miró a la cabeza de camello y le dijo de esa manera petulante que le sirviera a él, Satanás sintió la comodidad de servir a alguien, el diván de la servidumbre, donde no hay que pensar, el amo decide, uno sólo se limita a hacerle la vida más fácil, conociéndole, mirándole y escuchándole como sin ser visto y aprendiendo sus gustos, estudiándose su ser mejor que el ser mismo.
Por eso, cuando Álvaro se entregó a los apetecibles labios que el diablo le entregaba con forma de mujer perfecta, aunque hizo su numerito de "me has entregado tu alma", no pudo hacer otra cosa que desaparecer, olvidándose de su afán de recoger almas extraviadas, porque a Álvaro lo quiso, porque Álvaro significó el respiro, el descanso de una eternidad dedicada a la laboriosa tarea de ir por ahí tendiendo trampas, provocando desgracias, ordenando a los infieles.
Soy yo un pequeño diablo que sabe q no puede amar hasta el final de una vida, pero que al menos procura que la mentira sea creíble? o por el contrario, busco con desesperación a un diablo que me saque del hastío en que un diablo mayor me dejó sumida cuando decidió, tras entregarme, que no iba a ser posible amarme?
¿Cómo hay que tomarse la obra? Por un lado me dio la impresión de estar leyendo una de esas comedias de teatro español en las que el malo siempre acaba mal y el bueno, que duda, se comporta fiel a los principios dignos de un caballero y termina saliendo bien parado, cuyo último parlamento es una moraleja de ésas que no dejan a uno tranquilo, ya por la rima, ya por lo inverosímil del caso si se llevara a la vida real.
El diablo se enamoró ciertamente de Álvaro, es muy probable que lo hiciera por la chulería que demostró delante del mismísimo Belcebú. No creo que sólo quisiera hacerle caer en la tentación para apoderarse de su alma, pienso que sentía necesidad de él, por lo que fuera, en cuanto Álvaro miró a la cabeza de camello y le dijo de esa manera petulante que le sirviera a él, Satanás sintió la comodidad de servir a alguien, el diván de la servidumbre, donde no hay que pensar, el amo decide, uno sólo se limita a hacerle la vida más fácil, conociéndole, mirándole y escuchándole como sin ser visto y aprendiendo sus gustos, estudiándose su ser mejor que el ser mismo.
Por eso, cuando Álvaro se entregó a los apetecibles labios que el diablo le entregaba con forma de mujer perfecta, aunque hizo su numerito de "me has entregado tu alma", no pudo hacer otra cosa que desaparecer, olvidándose de su afán de recoger almas extraviadas, porque a Álvaro lo quiso, porque Álvaro significó el respiro, el descanso de una eternidad dedicada a la laboriosa tarea de ir por ahí tendiendo trampas, provocando desgracias, ordenando a los infieles.
Soy yo un pequeño diablo que sabe q no puede amar hasta el final de una vida, pero que al menos procura que la mentira sea creíble? o por el contrario, busco con desesperación a un diablo que me saque del hastío en que un diablo mayor me dejó sumida cuando decidió, tras entregarme, que no iba a ser posible amarme?
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