Encerrona... y libertad.
“La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma contesta.
Leemos mal el mundo y después decimos que nos engaña.
Leer y entender es algo, leer y sentir es mucho, leer y pensar es cuanto puede desearse.
- ¿por qué ha elegido esa forma de titular las unidades didácticas que impartirá a los niños de primero de la ESO?
- Por una sencilla razón. Y si me dan ocasión se la explicaré con todo gusto.
Leer, asumir, aprehender la literatura que no sólo nos envuelve sino que nos precede me parece la única vía posible para despertar, refrescar y emancipar la mentalidad analfabeta que ocupa a los jóvenes.
Porque no quiero contribuir ni siquiera pasivamente a que no sólo mis hijos potenciales, sino la gente que me rodea sea como comienzan a ser. Personas que consumen, que devoran ideales de vida, irrealidades masticadas que se les dan en bandeja como credo, concepciones de valores como el amor o la amistad que están vacíos y que sólo llevan una poderosa carga de glamour, pintura y signos estériles, ilusión en la que creer sin ninguna clase de salida.
Lo he visto así casi en mis propios huesos, notar una atrayente vida fácil, en la que la publicidad, el cine, la música y deplorablemente algunos libros, nos repiten en frases hechas, en castillos de razonamientos que no son nada, que no tienen argumentos de ninguna clase, rebatibles en cuestión de segundos para una simple y pequeña mente que pensara un poco, que dudara y que razonara. Estuvo a punto de engancharme a mí también esa vida que fácilmente se nos da, unas veces apoyada en la tradición, otras en la tendencia transgresora de los que se creen innovadores y sólo repiten una y otra vez a lo largo de la historia de la humanidad las mismas novedosas rupturas de la norma. Yo he querido también encajar, y no envalentonarme contra maneras de vestir, de hablar, de andar, de habitar o de vivir. Yo también he mirado con sonrisa burlona a los inconformistas de la historia, pero a los de verdad!! no a los que tratan de hacer ruido. Yo también me he sentido enamorada de ilusiones que no llevan a nada, he amado sólo con palabras que había oído en la televisión, me ha ganado la inacción y he repetido las rimas fáciles, previsibles y ripiosas de todo el panorama musical de hoy en día. He pecado contra el mundo y contra mí… hasta que empecé a leer, y seguí leyendo. Y ahora veo todos los mensajes que me manda esa caja, los descifro sin creérmelos y a veces los digo en alto!! pero en ocasiones sólo consigo ser a los ojos de los demás como una “tiquis miquis” que ve cosas donde no hay, que se encoleriza porque no encaja, que le busca los tres pies al gato y que le da demasiadas vueltas a las cosas. Eso, lejos de doler, me enorgullece, pero también entristece ver que nadie quiere entender, que nadie consigue despertar la curiosidad, que gente a la que en realidad he querido amar con valores que van más allá de palabras romanticonas (que no Románticas), que superan los esforzados excesos de regalos costosos y banales, gente que repite las dos palabras mágicas porque no tienen valor, ni por supuesto magia… he amado a gente así y he muerto de dolor con la convicción de que no me han querido amar igual, porque no lo han entendido, porque es difícil romper con el mundo establecido.
Juzgo la lectura, única posible salvación de todos los que vienen por detrás de mí, y de muchos que me preceden. Creo en los libros como fuente inagotable del propio pensamiento. Me serviría de la literatura infantil y juvenil si no supiera leer, pero los clásicos, desde Homero hasta la generación del medio siglo, en ellos me recreo, me ensancho, me busco y me alimento para poder decir sin miedo al ridículo contemporáneo que “hay que tener resolución porque a los valientes ayuda Venus en persona, y no enseña esto a todos, sino a los que ni retrasa la indecisión ni refrena el temor a levantarse en la oscura noche”.
Por todo esto que he dicho más arriba, aporto el minúsculo granito de arena que poseo a la causa, citando a los grandes desde el principio de los contenidos que verán mis alumnos.
2 comentarios
Cris -
Gracias a ti por leerme
Eliana -
Mi mente se evapora de pronto y comienza a sentir, a valorar la gran verdad de tus afirmaciones.
Necesito un mundo en evaporación, desde una nube burlona que se ría de mí y me haga llorar y reir de felicidad. Quizás sean tus letras capaz de aportar unas gotas de vapor de agua estéril y a la vez dulce como aquellas nubes rosadas que comíamos en las fiestas de los pueblos cercanos.
Gracias Cris.